Este cartel aparece en un conocido restaurante franquicia de comida rápida de arepas y otras cosas en la avenida Santa Rita. Habla del gentilicio del maracaibero y de su querida ciudad. Ya yo llevo la mitad de mi vida acá, que soy de Cabimas, y la he aprendido a querer.
Hay que quererla. No desarrollar un falso regionalismo. El maracaibero ha dejado de ser gentil y colaborador en ocasiones debido a la crisis económica. Debemos rescatar el espíritu de la solidaridad.
Se ha vuelto algo tristona. La requerimos alegre y dicharachera, como dice la gaita.
miércoles, 25 de julio de 2018
Maracaibo: Capital, la ciudad del sol
miércoles, 11 de julio de 2018
Historia de un ministro
Cuenta la historia de un funcionario que tenía aspiraciones políticas, jefe, diputado, alcalde, gobernador y esas cosas. Fue jefe político en su gremio en su estado. Pero como todos tenemos un jefe arriba, como decía Bob Dylan, le encomendaron ir a Caracas para ser viceministro. Tenía que ver el panorama para ser ministro. Y así fue que se encaramó en algunos y lo consiguió. Lo primero que hizo fue cambiar su despacho, cosa dura en tiempos de crisis. Lo llamaban "El Palacio Blanco". Todo era nuevo y reluciente y cuentan que hasta mesa de billar y gimnasio tenía. Cosa bizarra en tiempos de crisis.
Luego se montó en hacer los negocios con las constructoras. Y todo lo demás no es que quedó en segundo plano, sino que, sencillamente, no existía.
Ya el funcionario no es ministro y cuentan las buenas y las malas lenguas que a varios de los suyos los vieron salir esposados hace poco.
Ojalá y el nuevo ministro eche los cuentos de lo que consiguió en el palacio blanco.
domingo, 8 de julio de 2018
Maracaibo malnutrida
Lo que sucede en una ciudad es un reflejo de lo que pasa en el país.
Malnutrición es un término para englobar los trastornos de nutrición, tanto de déficit como en exceso.
Con esta crisis se viven situaciones bizarras. Así como se ve gente comiendo de la basura, se ve gente atestado los locales de apuestas y comida chatarra. Parece que las crisis son así. Los problemas de algunos son los negocios de otros. Unos pocos se benefician de las crisis de muchos.
Por eso podemos decir que la "apuesta por el socialismo" es sólo un espejismo, hablando de lo que debe ser en la práctica algo.
En la ciudad se puede ver el reflejo de esta crisis. La población general ha perdido peso, a expensas de los derivados proteicos, que son los de mayor costo. Los programas gubernamentales apoyan con los carbohidratos: harinas, pastas, arroz. Las últimas entregas, afortunadamente llevan leche y leguminosas. Pero esto dura poco. Y si la familia es nuenrosa, menos aún. La desnutrición camina por las calles de Maracaibo.
¿Cómo lo vemos en las consultas? Infecciones que no ceden, heridas que no cierran, niños con Kwashiorkor, ausentismo escolar, iglesias repletas de gentes que acuden a comer y no a orar. Ya vemos médicos desnutridos. Ya hemos enfermeras desnutridas. No son inventos. Colegas de las regiones.
Por otro lado vemos los restaurantes y puestos de comida rápida, pastelerías, atestados con gente obesa haciendo cola. El otro lado de la crisis. Dos segmentos claramente divididos. Incluso geográficamente.
Nuevamente digo que los políticos, a mi impresión, se mueven sólo en un sector, porque no ven al otro que es el mayoritario.
El funcionario de confianza
Cuenta una historia de un funcionario de confianza del mero mero. Muy eficaz para producir dinero para aportar al fisco y a las obras sociales del gobierno. Lo que no sabía el mero mero era que muy buena parte de esa plata era la inversión en reparaciones y mantenimiento. Había dividendos, pero las cosas se fueron deteriorando progresivamente. El funcionario ya no está, todo está hecho una chatarrería y ahora se le persigue por medio mundo. El que antes era 'el hombre de confianza' era el experto en chanchullos.
Una historia muy repetida en nuestras sociedades latinoamericanas de las cuales no aprendemos nada.
miércoles, 13 de junio de 2018
Hogar Clínica San Rafael
Hospital para patología ortopédica. Larga trayectoria en esta rama de la medicina en la región. Imagen de la capilla.
martes, 5 de junio de 2018
Maracaibo deprimida
¿Qué hacer para no caer en la desesperanza? Una pregunta que mil veces al día nos hacemos.
Salir día a día no a vivir sino a sobrevivir, como diría el conserje del edificio. Salir a buscar a Dios y encontrar los diablitos, como diría una vecina. La gente trabaja para poder subsistir. Pero actualmente el país no permite eso.
Los psiquiatras amigos, los que no han emigrado, así como los psicólogos, se sorprenden la cantidad de gente deprimida que existe y sus efectos colaterales. Familias desmembradas por la migración, ancianos solos, jóvenes solos al cuido de los ancianos, sospecha de drogadicción, drogadicción instalada, prostitución, tendencias suicidas, homicidas, personalidad antisocial y otro sinfín de trastornos detectados en las consultas, tan graves como el volcán Fuego.
¿Qué hacer para no caer en la desesperanza?
En mi trabajo escucho muchos lamentos similares, no consigo tal o cual cosa o es muy costosa, he revisado varios sitios, el catéter tal, la sonda tal, el médico Fulano me está cobrando en dólares y tanto que confiaba en él, la doctora Zutana que dice que se va y era la que le veía siempre.
Cómo país necesitamos solidarizarnos unos con otros. Cuidarnos unos de otros.
Necesitamos ocuparnos de las personas y de las cosas. El rol del buen samaritano. Pero esa angustia, que es contagiosa, nos puede crear estrés. Cuidado con eso. Es difícil no caer en ese círculo vicioso de autoagresión.
Busca 5 cosas que te hagan feliz. Hazlas. Llámalas. Vívelas. Contra la desesperanza la esperanza. Así sin más ni más.
Para mí, en este caso, es la música. Nada como acariciar las cuerdas de la guitarra o ponerla a sonar para crear un mejor clima.
Para la Maracaibo deprimida sale todos los días gente cargada de esperanza.
sábado, 2 de junio de 2018
Maracaibo incomunicada
Las formas de comunicación son varias: existen las vías y los medios. Todas están malas.
Empecemos por la telefonía. Actualmente, no hay quien no ha sido víctima de los robos de cable. La epidemia de convirtió en pandemia. Incluyendo instituciones del estado, como hospitales y bancos que se quedaron sin cableado para telefonía e internet.
Entonces, CANTV inoperativa. No sirve. No hay respuesta de ellos porque no hay divisas para reparaciones, restituciones de cableado, aparatos, módems, antenas para televisión satelital, ya no existe.
Luego siguen las operadoras de cable. Acá están Intercable y Net Uno. Ya ninguna ofrece internet. Solo el empresarial. Igual se roban los cables y el servicio cada vez es más costoso. Además, los apagones afectan el servicio.
Viene TV satelital, DirecTV hace años que ya no vende decodificadores ni antenas. Hay que comprarlas fuera.
Vienen los proveedores de Internet satelital que son excesivamente costosos. Solo pueden costearlos las empresas y los que minan criptomonedas. Entre ellos esos que llaman jugadores.
Las operadores de celulares cada vez están fatal: Movilnet es la más grave. Es del estado y las fallas son constantes. Luego Movistar y Digitel. Ya ninguna ofrece planes con más 1 Gb. Movistar eliminó todos los planes mayores de 800 MB y los datos adicionales hay que pagarlos como Extradatos. Hay regiones del estado donde la señal se acaba cuando hay un apagón, tales como La Guajira y Machiques.
Con 2 satélites en el cielo y aún así estamos incomunicados.
Si luego hablamos de las carreteras y los vehículos automotores, pasaríamos una tarde completa llorando y lamentando.
Soy partidario de que si un país está padeciendo. Sus líderes deben agotar todas las vías para resolver los problemas, deben vivirlos. Una en el plano diplomático y la otra en el plano operativo.
Para resolver el problema de la incomunicación hay que ponerlos a agarrar transporte público. Deben pagar mensualmente un plan de telefonía fija y móvil y no usar teléfonos corporativos.
Esperemos ver pronto a Venezuela nuevamente en la vanguardia comunicacional.