lunes, 15 de enero de 2018

Comienzo de año

El año había comenzado. Y vaya comienzo. Esperemos que hayan cambios. Que todo mejore.
La universidad arranca hoy. Aún estoy de vacaciones. Muchos comercios arrancaron hoy. Pero el país anda de remate.

domingo, 24 de diciembre de 2017

Salud empeñada, vida empeñada, en shock

Es difícil escribir algo en estos tiempos. Especialmente algo positivo, algo bueno, que inste a crear esperanza. Sé que hay muchos connacionales que piden eso, esperanza, motivación, esas ansias de que las cosas van a cambiar. Pero hay tristeza, vacío de algo, angustia, eso lo percibe uno en la gente. No hay persona con quien me tope que diga algo positivo. Venezuela, que antes fuera el país más alegre del mundo, pasó a ser el más triste. Como he dicho antes, la alegría tiene que ver con el estado económico de la persona, definitivamente. 
La hiperinflación ha arreciado. Con ello avanzó más el shock, el caos, la desesperanza. Por supuesto, si en tu día a día hay que resolver una serie de tareas, problemas o situaciones, ante este panorama la gente se queda imposibilitado para eso. La más mínima cosa se transforma en un suplicio. 
Es la doctrina del shock de Milton Friedman en su plena expresión, sin más. Se supone que somos ahora ese animal en experimentación en psicología social, en economía política o en política económica. Están midiendo nuestras reacciones, en las redes sociales, en los noticieros, en las aplicaciones de mensajería lanzan cadenas como ganchos. 
Ya uno puede leer en las redes esos mensajes de angustia, de rabia, de impotencia. La gente ve y palpa que nada funciona. Pocos hacen algo. De 10 noticias, 8 o 9 son malas. Cosas así. Cada paciente que entra describe su angustia. 
Ya llegando la Navidad, hemos de recordar que José y María, llegaron a Belén, sin nada, los acogieron en el establo porque no había hospedaje. Navidad es tiempo de ofrecer lo poco que tenemos. Aunque sea esperanza. No tenemos nada material, pero damos esperanza. La esperanza de que nuestros gobernantes tomarán decisiones importantes muy pronto para que su pueblo sufra menos. 

lunes, 4 de diciembre de 2017

Las diálisis en Maracaibo

Es una realidad que con esta crisis económica lo rutinario, lo "normal" se vuelva una catástrofe o una tragedia diariamente. Siempre he dicho que los bloqueos económicos se hicieron para que un país haga de su vida un infierno con el propósito de que haya un cambio político que nunca se da. Seguramente debe rendir beneficios de alguna manera. Si no no existieran los bloqueos económicos. Pero si la finalidad es cambiar un gobierno antes probablemente se daban, ahora no. 
Y la medicina y la salud no se escapa de ello. El grado de dependencia tecnológica que tenemos arropa la medicina también. Los equipos de hemodiálisis y sus insumos son de ciertas marcas. Muy pocas. En eso hay todo un monopolio. Actualmente en la ciudad hay pocos centros privados y públicos con capacidad para dar hemodiálisis agudas y crónicas. La dependencia de insumos es tremenda. Algunas unidades públicas tras enseñe que hacer malabares para ordenar los cupos y poderles dar cobertura a todos. Los privados sólo refieren no tener disponibilidad y en los casos agudos dan capacidad para compensar y egresar a continuar ambulatoriamente. 
Los costos son estratosféricos. Nadie podría pagar una sola hemodiálisis. Nadie de clase media. 
Mientras siga este descalabro debemos insistir en la medicina preventiva. Insistir en la educación, en la práctica de mejores hábitos de vida. Insistir con nuestros hijos, con nuestros estudiantes de medicina, con nuestros pacientes. Una buena educación en la salud es lo mejor que podemos ofrecer a la gente en esta crisis. No se puede bajar la guardia. Es más barato agua y jabón para las manos que comprar un antibiótico, es más barato bajar el tenor de sal en los alimentos que comprar y depender de un antihipertensivo. Yo así muchas cosas más. 
¿Qué podemos hacer para bajar las necesidades de diálisis? Trabajar para que los hipertensos y los diabéticos estén controlados. Tomar mucho líquido para combatir las litiasis. Los más difíciles son los casos hereditarios. Pero esos son un porcentaje muy pequeño. 

Pasajeros: película

Pasajeros, una película del 2016, la vi en la TV por cable. Recientemente conseguí un descodificador digital de Intercable que viene con el paquete de canales de películas. Mientras, estoy quemando la fiebre. 
Esta película que estuvo de moda en la Navidad pasada siempre la quise ver. Parecía una propuesta interesante eso de que la gente que hace viajes interestelares se despertara de la hibernación muchas décadas antes de que ocurriera. Soy fanático de la ciencia ficción. 
Por supuesto, la película plantea que esa nave que va en viaje a una nueva tierra ya descubierta y que va a continuar siendo colonizada, lleva gente, unas 5 mil personas más la tripulación. Todos dormidos y la nave en piloto automático. Sólo 4 actores hacen la trama, el chico, la chica, el robot y el capitán. 
Lo más interesante es esa máquina de medicina que hace los diagnósticos y tratamiento, la cápsula computarizada que ya otras películas habían utilizado: Elysium y Prometeo. Esta hace un escaneo rápido del cuerpo del enfermo y escoge el tratamiento. Pero el mismo debe ser aplicado por el médico con las debidas autorizaciones informáticas y jerárquicas. El capitán sí tiene delegación para ponerla a andar. 
Nuestros sistemas informáticos médicos actuales tienen delegaciones similares. Los de historia médica tienen  autorizaciones para edición o para lectura. Los administrativos para leer, modificar o crear. Otras para aprobar con diferentes niveles según los montos comprometidos. 
La historia, en fin, es toda una metáfora. A veces estamos en la vida en piloto automático. Esos accidentes que nos ocurren nos sacan de él. Debemos tener la sabiduría para saber que está ocurriendo algo para lo que fuimos elegidos y actuar en consecuencia. Serían esos pequeños o grandes problemas que vamos resolviendo en el día de la familia o en nuestros trabajos. Nuestras acciones, aunque las veamos pequeñas, le cambian la vida a las personas. 
La recomiendo, hay que verla. 

sábado, 2 de diciembre de 2017

El terminal de Maracaibo

Tengo 2 hermanos diabéticos. Están pasándola difícil para conseguir sus medicinas, especialmente la insulina. Ni se diga la metformina, una cosa que era de las más baratas que había. Y si hay hipertensión y la dislipidemia y la protección renal, ni se diga. Un diabético promedio debe tomar unas 3 a 4 drogas. Pueden ser menos, si es disciplinado, hace dieta y ejercicio. Buena parte de la tarea del médico de atención primaria es esa. 
En fin. Mi hermana le consiguió una de esas medicinas pedidas a uno de mis hermanos y se las envió desde Falcón hasta acá a Maracaibo. Fui a buscarlas al Terminal. Tenía tiempo que no entraba. Hasta adentro adonde están los carros, los buses y las busetas. Buena parte de mi vida transcurría allí, viajando a Bachaquero, Lagunillas, Maracaibo de Cabimas, casa, facultad, trabajo, novia, toques, etc. 
Está lleno de gente, viajando a todos lados, como buen sábado. Los micros de Valera, de Barquisimeto, Paraguaipoa, Maicao, Punto Fijo. Los buses de Caracas. Los puestos de comida, de chucherías, de menudencias, buhoneros por todos lados, mendigos, el bullicio, los gritos de los pregoneros que indican que van saliendo o gritando las diferentes rutas. 
El paquete llegó una hora después de la espera. Retorné por los Haticos que está cada día más destrozada. La carretera maldita de Maracaibo. Nunca la he visto buena. Es todo un reto de ingeniería esa avenida. Íbamos a casa de mi suegra a alegrarle un poco la Navidad. 
Que mañana sea un día mejor. Seguimos en la batalla. 

jueves, 23 de noviembre de 2017

Salud en hiperinflación

El tema económico en estos momentos es altamente impactante en el país, una moneda que cada día se hace trizas, el salario para abajo y el costo de la vida para arriba. La política sigue siendo un tema esencial para algunos y el ciudadano en la calle trata de sobrevivir al ataque. 
En salud y medicina, el tema se convierte en bueno de lujo, no hay insumos o son altamente costosos y los medicamentos también. Insumos como compresas de laparotomīa, sondas, guantes, suturas, soluciones, tan simples y de uso masivo, se han convertido en altamente costosos. Cualquier mdicamento, desde ibuprofeno hasta el antihipertensivo más básico, o no aparecen o son muy costosos, superior a lo que el salario permite. La gente prefiere comer primero. 
Es como si no termináramos de aprender de la crisis. Se agudiza más y no se le ve salida a corto plazo. Los paises que se encuentran en bloqueo económico no tienen acceso a algunos bienes y servicio, especialmente tecnológicos. Ahora no sólo no tenemos acceso a eso sino que lo poco que llega es utilizado como mercancía para la reventa y el contrabando. 
He aquí algunas reflexiones: 
1) Es imperativo aprender de esta crisis y ser diferentes en nuestra forma de ser. No podremos salir de ella pensando y haciendo igual las cosas, con los patrones de consumo desmesurados que tenemos, con el ánimo siempre hacer negocios de cualquier cosa, especialmente aquellos que son ilegales. 
2) Es imperativo que aprendamos a cuidarnos. La salud es Nuestra Responsabilidad. No podemos simplemente tener conductas de autoflagelación con nuestros estilos de vida. Debemos trabajar el tema de evitar las enfermedades. Desde la escuela, desde el liceo, desde el trabajo, la alimentación, el ejercicio, definitivamente cuidarnos. 
3) Es necesario cuidar lo que tenemos. Y eso implica cuidar nuestros centros de salud, nuestros hospitales, armonizar bien con nuestros compañeros de trabajo, los insumos y medicamentos deben ser para los pacientes. 
4) Tenemos que tener la suficiente madurez para no tratar de aprovecharnos de nuestros semejantes. 
5) El petróleo ya no puedo segur siendo nuestra fuente para todo. Cierras el chorro y se muere el país. Ya los demás países no nos quieren porque ya no tenemos atractivo. Hay que aprender de esa extraña solidaridad de los paises "hermanos". 
Si no aprendemos simplemente no saldremos de esta. Podrá cambiar el gobierno por uno capitalista y pasará lo que siempre pasa históricamente en estos casos. Bueno o malo. Recientemente leí una entrevista que hicieran en Aporrea a la primera defensora del pueblo. Ella decía que el venezolano no tiene cultura para ser socialista. Tiene implícita la cultura del chanchullo y es consumista. No piensa en el colectivo, es individualista. Si estos años de revolución social pudieron cambiar esa cultura sería bueno verla en acción para rescatar al país. 

sábado, 23 de septiembre de 2017

Lo absurdo y la desesperanza

Hace poco leí en el blog del doctor Casado algo sobre cómo debe lidiar un médico ante la desesperanza de los pacientes. Esos que se sienten sin motivación para luchar contra alguna dolencia. 
Hemos vivido una pérdida reciente realmente absurda e insólita. Una hermosa mujer joven, madre de 3, brillante, inteligente, emprendedora. Llena de esas fuerzas que se comen el mundo. Que en un momento ya no esté es increíble. 
Siempre he dicho que las enfermedades y las muertes se producen por una suma de factores o decisiones. Si uno los ve por separados realmente son absurdos todos. 
Llorar a un ser querido es ya un tema cotidiano en el país. Pareciera que es por racha o épocas. La situación país, el tema alimentario, la escasez de medicinas para enfermedades catastróficas y... La desesperanza. Ya el venezolano dejó de ser el más feliz de Latinoamérica. Al trastocarse su rutina, su vida, sus consumos, se acaba la alegría. 
La vida que puede llevar una persona normal, globalizada, de poder cubrir sus gastos diarios, servicios, mercado, salud, distracciones, vacaciones, regalos, salidas, compartir, entre otras, es un tema que ordena la existencia de las personas. Las guía. Si esto cambia, se tuerce, se cambia la motivación, la esperanza. 
La política y la economía indudablemente le quitan la esperanza a las personas. Influye. Si no se cumplen estos preceptos, la felicidad decae. 
Pero esta mujer increíble que nos deja, a pesar de todo ello nunca decayó, siempre luchaba. Ganaba retos, quemaba etapas. La enfermedad asomaba y ella le cerraba la puerta, peleaba. 
Y es ahí cuando se suman esa serie de factores: falló una medicina, una infección, empeoró su condición, la hospitalización, la falta de información, más fallas de medicinas, otras patologías se suman, complicaciones de otras. Es como si de verdad te escapas y te atrapan por un pie. Qué difícil, qué tormenta. 
Esa mujer, hermosa, vital, pasa a otro plano. Allá donde se van lo sueños. 
No debemos perder la esperanza. Esa fuerza motora debe seguir girando con sus hélices plenas impulsando nuestra vida. No podemos perder el ojo ante lo absurdo, por muy absurdo que sea.