Se las ingenia.
Enviado desde el movil
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Yoko me enseñó a pensar en las mujeres. Estaba acostumbrado a que me sirviesen, como le pasaba a Elvis y a muchas estrellas. Las mujeres siempre me habían servido, ya fuera la Tia Mimi, Dios la bendiga, o quien fuera... Mujeres, esposas, novias. Caes borracho en la cama y das por sentado que alguna amiga de la escuela te hará el desayuno a la mañana siguiente. Sabes que se ha puesto ciega también, contigo en la fiesta, pero se supone que la mujer de repente debe atarse el delantal. Fue toda una revelación y comprendí lo que las mujeres habían hecho por mí a lo largo de toda mi vida. Nunca había reparado en ello.